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12 de Enero de 2018

Construcción política del Sistema de Salud chileno: la importancia de la estrategia y la transición

Este trabajo parte de una premisa muy sencilla, pero no por ello menos trascendente. El Sistema de Salud chileno ha vivido numerosos procesos de reforma desde principios de la década de los ’80 a la fecha, caracterizados principalmente por la reorganización del financiamiento y la oferta de servicios:

  • La Reforma de los ‘80 del gobierno militar, reorganiza el SNS y el SERMENA, crea el SNSS, FONASA, el actual MINSAL, municipaliza la APS y crea las ISAPREs.
  • La Reforma financiera de la década de los ‘90 que culmina en la reforma de FONASA, tiene como eje fundamental la creación de un sólido y moderno Seguro Público que rescata los elementos históricos de la seguridad social chilena.
  • La Reforma AUGE incorpora el concepto de garantías explícitas en salud a un conjunto priorizado de problemas de salud, a los cuales las personas tienen derechos, ya sea que pertenezcan al sistema público o privado de salud.

Esto se trata de lograr por la vía de ordenar los tiempos de espera en el sector público a través de la reorganización de la oferta de servicios, y de generar un plan mínimo – con coberturas financieras mínimas o copagos máximos en el sector privado.

INTRODUCCIÓN

El común denominador de estos procesos –inspirados por tres corrientes políticas distintas, en décadas diferentes y con objetivos disímiles- es que todos carecen de una estrategia sanitaria intersectorial sostenida, que es un elemento crítico para entregar direccionalidad y maximizar la posibilidad de éxito de un proceso de Reforma.

En todo este período, Chile ha carecido de una estrategia de salud que, por un lado, definiera objetivos de salud, sobre los cuales se generase el reordenamiento organizacional del financiamiento y la oferta de servicios en salud; y por otro, se especificara un conjunto de acciones intersectoriales que apoyasen, complementariamente este esfuerzo permitiendo hacerlo sostenible en el tiempo, incluso en escenarios de cambios políticos y de reorganización del sistema de salud.

Dicho de otra manera, los tres procesos de reforma mencionados colocaron “la carreta antes que los bueyes”, tratando de definir primero una estructura y a partir de ésta, armar una estrategia de salud, la que nunca cuaja ni llega a ser intersectorial. Con todo, las reformas chilenas en salud se han construido sobre los avances anteriores, de manera tal que, al menos, los elementos más exitosos han tenido la continuidad necesaria, a pesar de los intentos incompletos.

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