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13 de Febrero de 2018

Guía de campo sobre la inmunización materna y neonatal para Latinoamérica y el Caribe

La inmunización materna y neonatal hace referencia a las vacunas administradas antes del embarazo, durante el embarazo y en el puerperio con el fin de inmunizar tanto a la madre como a su hijo. Se trata de un concepto fundamental, por cuanto los recién nacidos y los prematuros son especialmente vulnerables a las infecciones prevenibles mediante vacunación y, además, su sistema inmune inmaduro es incapaz de generar respuestas inmunitarias protectoras frente a los antígenos específicos de las distintas vacunas hasta varias semanas o meses después del nacimiento. Esto crea un período desprotegido durante el cual los recién nacidos son extremadamente vulnerables. La inmunización materna y neonatal ofrece posibilidades de reducir la morbilidad e incluso la mortalidad durante la primera infancia. Infecciones como la influenza, el tétanos y la tosferina se asocian a resultados adversos en los niños muy pequeños; esto es, antes de que puedan finalizar o iniciar siquiera el calendario de vacunación primaria en lactantes. Aproximadamente un 40% de las defunciones infantiles en todo el mundo ocurren en el período neonatal, y muchas de estas defunciones se deben a infecciones que podrían prevenirse mediante vacunas maternas existentes o futuras.

La vacunación durante el embarazo inmuniza no solo a la madre, sino también al feto, pues permite la transmisión transplacentaria de elevadas concentraciones de anticuerpos protectores. De ese modo, aporta al recién nacido una fuente materna de protección contra las enfermedades hasta que pueda procederse a la inmunización activa del lactante. La inmunización materna reviste especial importancia en lo relacionado con las enfermedades prevenibles mediante vacunación, como la influenza, pues no hay ninguna otra opción para proteger a los niños que son demasiado pequeños para vacunarse.

El éxito de la inmunización materna para la prevención del tétanos neonatal, la influenza y las consecuencias negativas en el feto y el recién nacido, como ha sido resaltado por el Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización (SAGE) de la OMS (1) ponen de relieve el beneficio de una plataforma más amplia de inmunización materna y neonatal para prevenir otras enfermedades de elevada carga de morbimortalidad gestacional o neonatal. Sin embargo, faltan aún por afrontar los problemas para llevar a cabo las estrategias de inmunización materna con las vacunas actualmente disponibles que no han sido específicamente autorizadas para su uso en las embarazadas o con las vacunas aún pendientes de desarrollar. El embarazo suele considerarse criterio de exclusión en los ensayos clínicos. Como consecuencia de ello, son escasos los datos científicos sobre los riesgos y los beneficios de los medicamentos y las vacunas usados durante el embarazo. De manera parecida, en la práctica clínica tanto las autoridades sanitarias como los fabricantes adoptan una actitud cautelosa con respecto a la administración de vacunas durante el embarazo. En definitiva, hacen falta más investigaciones para respaldar el valor y evaluar el impacto de la inmunización materna.

Las recomendaciones de vacunación antes del embarazo, durante el embarazo y en el puerperio varían de un país a otro. Ciertas vacunas se recomiendan sistemáticamente durante el embarazo, mientras que otras se recomiendan durante el embarazo únicamente en presencia de determinados factores de riesgo o se recomiendan específicamente para el puerperio.

La vacunación de los recién nacidos es una parte importante de la plataforma de inmunización materna y neonatal, e incluye la administración de las vacunas antihepatítica B y antituberculosa (BCG) lo antes posible en las 24 primeras horas de vida.

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