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29 de Marzo de 2018

Los 10 medicamentos que generan el mayor gasto en el sector público de salud

El gasto total en salud en Chile ha evolucionado sostenidamente al alza en términos reales en el período 2003-2014, aumentado de $5,5 billones el 2003 a $11,5 billones el 2014, en pesos del 2014, logrando una tasa de crecimiento promedio anual de 9,8% real (MINSAL, 2015). Dentro de los componentes del gasto en salud, uno de los más significativos corresponde al gasto en medicamentos, que según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) representa alrededor de un 20% del gasto total en salud en los países que la integran, los que gastaron en promedio 800.000 millones de dólares en medicamentos el año 2013.

La tendencia creciente del gasto y particularmente del gasto en medicamentos, se explica en gran medida por los incrementos en la demanda y de los costos derivados del envejecimiento de la población y el aumento en la prevalencia de enfermedades no transmisibles. También han contribuido a este incremento, las mejoras en la cobertura de salud, los cambios en las prácticas clínicas y las nuevas oportunidades de tratamiento debido a la entrada de medicamentos nuevos e innovadores al mercado. Estos últimos, además, alcanzan precios bastante elevados debido al poder monopólico que le entregan las patentes. Debido a esto, muchos medicamentos (como aquellos para el tratamiento de la Hepatitis C, por ejemplo) no están disponibles o no son accesibles para todos los pacientes que los necesitan. Por otro lado, los altos precios de los nuevos medicamentos no necesariamente se justifican por sus beneficios clínicos. En algunos estudios se ha demostrado que muchos nuevos medicamentos presentan beneficios limitados con respecto a los medicamentos ya existentes en el mercado, lo que genera cuestionamientos sobre la eficiencia del gasto (OCDE, 2015).

En este contexto, en que además se debe considerar las particularidades del mercado farmacéutico que manifiesta profundas asimetrías de información debido a la multiplicidad de actores y niveles que participan en la producción, comercialización, prescripción, dispensación y utilización de los medicamentos; resulta primordial “relevar el rol del medicamento como un bien esencial, promoviendo regulaciones, políticas, estrategias y acciones que mejoren el acceso y calidad de estos, así como la racionalidad con que se emplean; y, que disminuyan las barreras, inequidades y asimetrías que distorsionan su accesibilidad” (Palabras Sra. Ministra de Salud de Chile ante el Congreso Nacional – enero 2016).

En consecuencia, un importante reto para la formulación de políticas de salud en el tema de medicamentos consiste en lograr un balance entre el presupuesto de salud disponible y el acceso de los pacientes a medicamentos innovadores y efectivos, logrando a su vez, generar incentivos para que los fabricantes continúen desarrollando nuevas generaciones de medicamentos.

Observar las tendencias del gasto en medicamentos y tener en consideración los múltiples desafíos de este mercado, se convierte en una tarea fundamental para todos los países si desean enfrentar los retos de cobertura a los tratamientos de alto costo, contener los gastos y asegurar una adecuada relación costo-efectividad.

Si bien resulta primordial avanzar en todos estos ámbitos para asegurar un acceso equitativo y oportuno a medicamentos, en una primera instancia nos centraremos en analizar las compras de medicamentos del sector público de salud en Chile. Según el informe de la OCDE, Panorama de la Salud 2015, en el periodo 2005-2015, el gasto en medicamentos en hospitales creció más rápido que el gasto en retail. Dentro de los factores que explican el aumento del gasto en medicamentos en hospitales se señala una mayor utilización de medicamentos especializados a nivel hospitalario. Con estos antecedentes, resulta necesario entonces buscar los mecanismos que permitan mejorar la eficiencia en la compra de medicamentos del sector público de salud y estimar eventuales ahorros que se podrían obtener al mejorar la eficiencia y racionalidad en las compras, apuntando hacia el fortalecimiento de la gestión del suministro y en consecuencia, aportar al objetivo de mejorar el acceso oportuno a medicamentos seguros, de calidad y a un precio justo.

En nuestro país, el mayor comprador de medicamentos del sistema público de salud es la Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud (CENABAST), abarcando un 56% del total transado a través de mercado público el 2016, esto es $287.955 millones de pesos, de un total de 513.229 millones de pesos. El resto de las compras es realizado por los Hospitales y Servicios de Salud que también transan por cuenta propia a través de mercado público, alcanzando los $174.508 millones de pesos, un 34% respecto del total de compras de medicamentos realizadas el 2016.

Posteriormente, con un 5% cada uno, se encuentran los establecimientos de atención primaria de salud y otros organismos públicos. Con estos antecedentes, se advierte que un alto porcentaje de las compras se está realizando de manera descentralizada y autónoma entre los distintos establecimientos de salud y niveles de atención en Chile. Esta desarticulación de los mecanismos de compra entre los distintos actores no asegura estándares de calidad en los productos adquiridos por cada organización y generaría ineficiencia en los procesos de adquisición, elevando los gastos en productos farmacéuticos y por ende el gasto total en salud.

Se ha estimado que gracias al proceso de Intermediación que emplea CENABAST para la gestión de compra y abastecimiento de productos de salud, el año 2016 la red de salud pública logró un ahorro promedio de $49.035 millones de pesos, lo que equivale a un 33,2% de ahorro promedio en las compras de medicamentos e insumos médicos, respecto a las compras de los mismos productos efectuadas por las restantes instituciones públicas. El ahorro acumulado entre los años 2012 y 2016 alcanza los $170.905 millones de pesos, monto equivalente a 11 estadios como La Portada de La Serena (Cuenta Pública CENABAST, 2016). En definitiva, se comprueba que la compra centralizada de medicamentos permite reducir considerablemente los gastos en salud, al conseguir importantes economías de escalas.

En el presente estudio se espera aportar algunos antecedentes que permitan revisar la gestión de abastecimiento de los medicamentos que generan el mayor gasto para el sector público de salud con el fin de mejorar la eficiencia y racionalidad en la compra de estos productos.

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